El ser y el fuego

Saber, aun en el sueño más profundo, que eres tú.

Y algo más: escuchar el sonido de tu corazón. Y -besarlo.

(Marina Tsvietáieva)

Este mediodía rojo bajo los párpados desdibujados

Tu rostro -último sueño- lámpara de lo invisible

desde un balcón abierto a la locura

Los detalles son tus manos -boceto para el mundo-

Cada relieve y cada comisura culminan en sereno aprendizaje

La voz ígnea de un piano antiguo mientras las bocas serpiente

y el murmullo de otra risa marina

* * * *

Luego la sangre se hará flor en tu cuerpo de óxido

y la piel será excusa del tiempo

-palabra que no han inventado todavía-

Cuánta luz sometida hay tu pecho: podría reclinar la cabeza

y dormir  -soñar.

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