Lengua de signos

Mas no fui yo quien dijo hola al paso fronterizo que te asila de mis vértebras.

No fui culpa sino traje de entretiempo: un sabor estruendo en los iris que se curvan y se expanden y son mundo tantas veces.

Albergue en los rostros que comprenden su derrota al devenir crueles, concisos.

Fuera siempre es enero y surges para decirme hola al otro lado -del otro lado permaneces callada entre las vísceras, sabia como las hojas otoñales.

Poco a poco nos acostumbramos a nacer y silenciar los nombres.

Hola, te digo, estás sobre un puente que se tambalea y sólo puedes arrojar tus miedos como piedras o aprender a caer sin ruido

y luego envuelve mi cuerpo en un regazo azul de sábana y lenguaje.

*  *  *  *

Devenir tú, fluir misterio: de nuevo estoy hablando de la eternidad.

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