Acuarela de mujer

Ella era yo y ambas buscábamos la raíz de la ausencia, su perfume salado: sed rotunda del vivir consciente.

Despiertas bajo la luna roja, nos tiramos del pelo hasta sentir el llanto, escarbamos la tierra con las uñas rotas, celebramos todas las hojas por nacer.

Reímos absurdamente.

El camino es frío para los pies descalzos y el misterio reside en no pronunciar las vocales.

No dirás la palabra vientre ni la palabra duda ni la palabra impureza.

*  *  *  *

Hermana, amar es esto: saberse esclava del aullido

flotar en un mar de ignorancia

dejar paso a la herida del pronombre y de la piel.

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