Silencio boreal

Viernes dolor noche punzante en algún rincón de la médula

ella avanza calle por calle oprime su pecho duro como el papel

sus dedos arrugan todos los poemas que podría haber escrito

sobre el aire los ojos niegan que otros ojos se hagan caricia

Ella no sabe que los ojos azules se enredan son mechones

huidos del cabello más triste que no quiere yugos sino aves

que viajan desde el norte hacia el norte mientras

buscan el hogar que no hay mientras gimen de hambre de hambre

de tristeza camuflada en hambre porque todo puede nombrarse

todo tiene una fuente todo tiene un bosque útero al que volver.

* * * *

Viernes noche: ella dibuja las coordenadas del dolor en la planta de sus pies.

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