Última carta al norte

Te amé pequeña y borrosa sobre el agua estancada.

Labios tropezando en labios como peces desnudos, carentes de sonido, peces sílaba y peces pensamiento.

Libre aturdida máscara baila en la piel despojada de hueso.

Hay un agujero de sal en el centro del bosque en el medio del cráneo. Y el musgo es mío pero crece en el lado opuesto al de la oscuridad.

He dormido bajo un abrigo de insectos con las patas enfermas mientras recordaba un poema en el que no regresaba.

Queda en las uñas el regusto del fango. Allí donde nunca dije que anhelaba ser tú para lamer mis heridas y volver habitable el silencio tremendo:

silencio tan alto    -la última carta-    Silencio boreal.

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