El viaje más largo

Un hombre desciende la colina en el borde de un paraguas

Deseo que haya luz suficiente para intuir el humo de otro idioma

Pero es blanco el perfume del niño que amé

Retengo la primera gota en la punta de la lengua como una forma de decirme adiós

Todos los árboles esperan un roce de pájaro una caricia oxidada

Todas las cruces serán verdes y nos dolerán en los ojos cuando ignoremos a quién llevamos dentro

Y no es el tiempo que pasa, somos nosotros quienes vamos haciéndonos niebla

Eras el sueño hecho cuerpo en el quicio de una puerta oyéndome llorar

El amor no nos escoge con el dedo índice, sino con todos y cada uno de los dedos

Me senté a mirar por la ventana cómo avanzaba hacía mí el viaje más largo

He jugado y he vivido: tumor de la inmovilidad.

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