De la belleza del dolor

 

A Emily, un año después de su falda roja

 

Confusa libertad con la que estamos a punto de medirnos.

Fulgor mujer herida por un clavo intermitente.

Pero siempre habrá un afán derritiéndose entre los brazos, una

mejilla, un labio que se haga dúctil cuando tiembles.

 

Aquí pecho  estremecido    cóncavo   color sangre. 

Recuerda esto y recuerda que estás hecha

para llevar en el vientre   -atravesada-.

 

Nos quebraremos juntas y juntas levantaremos

un nido más cálido    -de nieve-.

Sé tú el jardín remanso, la vieja profecía,

el pájaro que con la sola fuerza de sus alas

se convierte en un bálsamo del aire.

 

Iremos cada vez más alto, cada vez más lejos, hacia

una vida oscura insoportablemente nuestra.

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