Morfología del tacto

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Dedos como si sobre el tronco de un árbol

En círculos casi ramas

levemente     agujereando

 

Cuerpo cábala corteza signo de la edad

Trueno  hace lo suave

 

Del idioma táctil filigrana

Quién con las mejillas sobre el mundo

Un olor a piano antiguo y en el centro

excavados en madera

la curva precisa de los nombres.

 

Mujer o árbol

Insisten las pupilas del invierno

 

Si eligiera una palabra para llamarte

sería    alethéia.

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Lección de botánica

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El silbido comienza poco antes del cierre

Al principio se escucha muy débil

es apenas advertencia:

pájaro de sueño  o  voz de cuna

 

Se eleva como un grito a medianoche

muerde el aire hasta arrancar

el timbre agudo de su aroma

 

Ahora  cabellos     vibrar     cintura

precipitarse   labio       arder  frente

viejo olmo en ascensión desnuda

 

no deseo más que el tacto y te quiero

 en el hueco donde anidan animales

 

Urge su demanda ciega  y es preciso

poner fin a este canto  despojado

pero alguien pregunta

en voz alta tu nombre

y sólo queda admirarte en lo lejos

igual que se ama a un padre cuando

ya han pasado los años y tuerce

la edad sus ramajes

 

Antes de cerrar las puertas del Botánico

los guardas alertan a los visitantes

pero nada sucede los primeros minutos:

 

el silbido no impide al árbol saberse a salvo

y ser amado y suficiente mientras con

una mano aprendo su misterio   con la otra

sostengo la tuya: sonrío.

Caligrafía del temblor

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Fotografía analógica. Parque de El Retiro, octubre de 2017.

 

Nubes amontonadas sobre el cielo, como grano.

Veloces se destruyen, solo para volver a construirse.

Diluyo los ojos allí, donde la forma es apenas roce,

canto rodado, en la orilla más alta del deseo.

 

Ahora suaves, las manos avanzan;

despacio, nos crean semejantes.

Tizne que segrega el tacto,  dobla el aire.

Inaugura el acto último antes del dolor,

antes del mar.

 

Todo lo que aprendiste sobre el tiempo

hoy serena tus ojos. Fulgor de la materia.

Comprendo su voto de renuncia,

su amor tan frágil: remiendos de nubes.

 

Este invierno las rosas sobreviven.

 

Este invierno es cauce, abre un camino

de asombro sobre el cuerpo: temblor,

promesa de más vida.

 

Este invierno, bajo el ala del arte,

crece el árbol que guarda tu nombre.