Lección de botánica

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El silbido comienza poco antes del cierre

Al principio se escucha muy débil

es apenas advertencia:

pájaro de sueño  o  voz de cuna

 

Se eleva como un grito a medianoche

muerde el aire hasta arrancar

el timbre agudo de su aroma

 

Ahora  cabellos     vibrar     cintura

precipitarse   labio       arder  frente

viejo olmo en ascensión desnuda

 

no deseo más que el tacto y te quiero

 en el hueco donde anidan animales

 

Urge su demanda ciega  y es preciso

poner fin a este canto  despojado

pero alguien pregunta

en voz alta tu nombre

y sólo queda admirarte en lo lejos

igual que se ama a un padre cuando

ya han pasado los años y tuerce

la edad sus ramajes

 

Antes de cerrar las puertas del Botánico

los guardas alertan a los visitantes

pero nada sucede los primeros minutos:

 

el silbido no impide al árbol saberse a salvo

y ser amado y suficiente mientras con

una mano aprendo su misterio   con la otra

sostengo la tuya: sonrío.

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Acuarela de la voz

 

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Fotografía analógica. Parque de El Retiro, septiembre de 2017.

 

 

Noche abierta     lejana expedición al Tíbet

 

Tambores  transparencia

los ojos reconcilian y se envuelven

 

Azadas para escarbar la tierra

Lento aprendizaje mineral

 

Yacimiento de cianita

es este credo

 

Una madre hace silencio en la cocina

Si existo es por el sino del durmiente

Paleta de color en estos libros

 

Hubo aquí un animal y fue tibio

acariciar su nuca

colocar sobre el labio los pinceles

bruñir una acuarela de la voz

 

Noche abierta  lejana expedición hacia dentro.

 

 

 

 

De la belleza del dolor

 

A Emily, un año después de su falda roja

 

Confusa libertad con la que estamos a punto de medirnos.

Fulgor mujer herida por un clavo intermitente.

Pero siempre habrá un afán derritiéndose entre los brazos, una

mejilla, un labio que se haga dúctil cuando tiembles.

 

Aquí pecho  estremecido    cóncavo   color sangre. 

Recuerda esto y recuerda que estás hecha

para llevar en el vientre   -atravesada-.

 

Nos quebraremos juntas y juntas levantaremos

un nido más cálido    -de nieve-.

Sé tú el jardín remanso, la vieja profecía,

el pájaro que con la sola fuerza de sus alas

se convierte en un bálsamo del aire.

 

Iremos cada vez más alto, cada vez más lejos, hacia

una vida oscura insoportablemente nuestra.