Ágora de más vida*

Nada salvo retroceder de nuevo

a estas bocas nuestras de improbable andamiaje.

Es así: cada mes de febrero me concede un amor

que camina descalzo como un niño sobre la espuma del mar.

Entonces, invoco cúspides más rojas.

 

Pero esta envoltura mía nada tiene que ver con el insomnio.

Eso que tientas con tu lengua es mi corteza azul nostalgia,

enfermedad azul, que invita a retorcerse los cabellos uno a uno, las crines.

 

Hay veces que hace falta un tren para unir dos ciudades

que nacieron en puntos opuestos del mapa.

 

Hay veces que me recuerdo dormida

en los brazos de otro animal durmiente.

 

Hay veces – pocas veces-, que pido asilo en el interior de un verso para sobrevivir.

 

*Título extraído de un verso de Antonio Colinas (Desiertos de la luz, 2008)
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