El ser y el fuego

Saber, aun en el sueño más profundo, que eres tú.

Y algo más: escuchar el sonido de tu corazón. Y -besarlo.

(Marina Tsvietáieva)

Este mediodía rojo bajo los párpados desdibujados

Tu rostro -último sueño- lámpara de lo invisible

desde un balcón abierto a la locura

Los detalles son tus manos -boceto para el mundo-

Cada relieve y cada comisura culminan en sereno aprendizaje

La voz ígnea de un piano antiguo mientras las bocas serpiente

y el murmullo de otra risa marina

* * * *

Luego la sangre se hará flor en tu cuerpo de óxido

y la piel será excusa del tiempo

-palabra que no han inventado todavía-

Cuánta luz sometida hay tu pecho: podría reclinar la cabeza

y dormir  -soñar.

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Palabras-palmas de la mano*

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A Javier

Otro libro inagotable escribiéndose con las manos manchadas de miedo.

Otros ojos dentro y una culpa

como el diálogo roto de dos que sí saben:

se saben viajeros alucinados / sordos / capricornio / deicidas/

febriles de abandono / tremendos.

Trinchera de mi llanto, no puedo

sino desnudar al cabo mi lenguaje enredadera

inventar el mundo para un hombre que nunca estuvo allí,

y amarlo, sí, amarlo silenciosamente

hasta que la piel se pudra o las velas

pronuncien su último chasquido.

Fósforo de ti no duermas solo en esta vida tan nuestra y tan larga.

Reposa tu cabeza en el lugar que has elegido como tumba,

sueña con tibios animales

rosas temblando en los rincones.

Esto no es un poema para dejarte ir

como quien despide el tren con un pañuelo blanco.

Son mis palmas extendidas, orgullosas,

de que tu huella permanezca entre sus pliegues.

*Marina Tsvietáieva

La escritura incandescente de Marina Tsvietáieva

Marina1917

Escribes para no derramarlo todo, para no sentir la marca de nacimiento como una hoguera encendida.

Escribes con las manos, a través del aire, pulsando el aire, y es inútil. No dices. Sólo es viento. Y el viento te da miedo.

Escribes, sí, pero tus palabras no significan: no tienen el tacto de lo firme, el gusto de la herida, el olor del papel.

Escribes: porque sólo así alcanzas a sentir lo verdadero -la fiebre- el mundo tan pesado y tan hermoso, temblando contra el día.